¿Se mojan la oreja en el oficialismo tucumano?
El escenario político en la provincia de Tucumán, y particularmente en su ciudad capital, atraviesa horas de extrema tensión y reacomodamientos de cara a los próximos desafíos electorales de 2027
El escenario político en la provincia de Tucumán, y muy particularmente en su ciudad capital, atraviesa horas de extrema tensión y febriles reacomodamientos de cara a los próximos desafíos electorales de 2027. La interna del peronismo ha vuelto a quedar expuesta tras una serie de declaraciones cruzadas y movimientos estratégicos que involucran a la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rosana Chahla, al exjefe municipal Germán Alfaro, y al diputado nacional Carlos Cisneros. Este complejo entramado configura un escenario que desafía directamente la homogeneidad en la conducción del gobernador Osvaldo Jaldo y reabre heridas políticas que parecían cicatrizadas.
El disparador de esta nueva escalada de tensiones surgió a raíz de los fuertes cuestionamientos hacia la gestión municipal por el estado de las obras de infraestructura, evidenciados ante las recientes y abundantes lluvias que anegaron distintos sectores de la capital. Frente a las críticas, la intendenta Chahla se defendió esgrimiendo los tiempos materiales de su administración. "¿Usted cree que se puede transformar una ciudad si alguien no es mago? No tenemos la varita mágica para transformar la ciudad en 1.070 días con las obras necesarias", expresó la mandataria local, desafiando a sus detractores: "Si alguien ha hecho más cosas en 1.070 días que nosotros, que venga, las proponga y si trae el dinero, lo hacemos".
Sin embargo, el golpe político más duro no provino de la oposición tradicional, sino desde el interior de su propio espacio de alianzas. Germán Alfaro, exintendente capitalino y actual aliado táctico de Osvaldo Jaldo en la estructura provincial, lanzó una advertencia lapidaria sobre el futuro electoral del oficialismo en una reciente entrevista. Al ser consultado sobre su respaldo a la actual intendenta, Alfaro sentenció: "Si va Rosana Chahla de candidata a intendenta, perdemos la elección". Estas declaraciones cayeron como un "baldazo de agua fría" en el entorno íntimo de la jefa municipal y visibilizaron las profundas grietas existentes entre el ala de Chahla y el entorno más cercano a la Casa de Gobierno.
Como respuesta inmediata a lo que su núcleo consideró una provocación directa, la intendenta protagonizó un movimiento político de alto voltaje al mostrarse públicamente en una fotografía junto a Carlos Cisneros. La figura del diputado nacional y referente del gremio de La Bancaria representa hoy una de las principales oposiciones internas al gobernador Jaldo. Cabe recordar que fue la actual gestión provincial la que desbancó a Cisneros del histórico control que ostentaba sobre la Caja Popular de Ahorros, designando en su lugar a Guillermo Norri. Además, a Cisneros se le atribuye la influencia sobre diversos medios de comunicación locales que mantienen una línea editorial marcadamente crítica hacia la Casa de Gobierno. Durante este reciente encuentro, Cisneros le habría manifestado a Chahla que pondrá toda su estructura política y territorial a disposición para respaldar su figura en los próximos comicios, marcando un claro desafío al jaldismo.
Este distanciamiento entre Chahla y Jaldo tiene raíces profundas. Históricamente alineada con el exgobernador Juan Manzur —de quien fue Ministra de Salud—, Chahla asumió la candidatura a la intendencia tras un extenso operativo de convencimiento por parte del propio Jaldo. Hoy, aunque la intendenta declara no tener diálogo reciente con Manzur, las lealtades parecen reconfigurarse y las divisiones del pasado peronista vuelven a aflorar.
Mientras las distintas facciones del peronismo dirimen sus diferencias, el panorama político general comienza a proyectar figuras y armados para el 2027 en la disputa por la capital tucumana. Por el lado de La Libertad Avanza asoma el nombre de Soledad Molinuevo; el sector del senador Juan Manzur buscaría impulsar a una reconocida empresaria local; el PRO, referenciado en Tito Colombres Garmendia, anticipó que presentará candidatos propios; y Mariano Campero avanza con su espacio apoyado por dirigentes como Pepe Seleme.
Simultáneamente, los sondeos de opinión comienzan a marcar el pulso provincial. Según una reciente encuesta de la consultora TDN, Osvaldo Jaldo lidera la intención de voto a gobernador con un sólido 28%, seguido sorpresivamente por el radical Roberto Sánchez con un 14%. Más atrás en la medición, y relegados en sus aspiraciones, aparecen figuras como Rosana Chahla, Ricardo Bussi, Juan Manzur y el funcionario nacional Lisandro Catalán, lo que demuestra un escenario de fragmentación donde cada movimiento, cada foto y cada declaración cotiza en alza de cara a las próximas elecciones.
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